Somos ciegos y cobardes
Somos ciegos porque vemos la cruda realidad y apartamos la vista. Somos cobardes porque no nos atrevemos a hablar de los que hemos visto y protestar en masa las injusticias.
Es el sino del ser humano metamorfoseado por sus semejantes en borregos sin cerebro guiados por sus instintos mas bajos, arrastrado como los lemmings al precipicio sin poder evitar el empuje de las
muchedumbres. Es frustrante para los escasos con cordura escapar de las células cancerígenas, ignorantes ellas de que son la causa de su propia muerte. Somos una especie autodestructiva, ególatra, hedonista y dañina para sí misma y para el resto. Ciegos en no ver a aquellos que nos están arrancando los ojos, cobardes hacia aquellos que nos cortan la lengua para impedirnos protestar por nuestros derechos.
Ciegos y cobardes, ambos: rebeldes y sumisos, ambos bandos llevados por la fuerza imparable del poder y la ambición sin medida, por encima de todos y de todo. Todo para las hienas y los lobos, el matadero para el ganado.
Muchos sí, pero ciegos y cobardes.